Sobre nosotros
Nunca esperé estar dando clases.
¡Hola! Soy Gustavo.
De hecho — yo no le veía la esperanza ni a la educación ni a la universidad. Mis experiencias en ellas me quitaron la ambición y la curiosidad.
Hasta que un día llegué a Consuelo, a hacer un negocio — y descubrí el legado de mi abuelo.
Mi abuelo sí era un inquieto con la educación. Él fundó APEC y EDUCA — dos organizaciones que han marcado la trayectoria de la educación en República Dominicana. Y de estas dos, la que más huella dejó en Consuelo fue EDUCA.
En ese momento yo estaba trabajando con tecnología en una empresa familiar. Me pide la maestra Raydelin Ramos que le dé una pasantía — y el resto fue historia. El cuento completo, con su moraleja, está en «Lo que no te puede pasar a ti».
El aula
Lo humano estaba en el aula.
Aquella pasantía me sentó en un piso, a enseñar. Y ahí entendí, en carne propia, lo que decía mi abuelo: que no hay mejor forma de expresar la caridad que educando. La educación es el gimnasio de la caridad — y a mí me entrenó con tres regalos que ningún negocio me había dado: la humildad, la magnanimidad y la solidaridad. Ahí recuperé la ambición y la curiosidad que la escuela me había quitado. La historia completa la cuento en «El gimnasio de lo importante».
Y el aula me devolvió a mi abuelo.
Decían que Gustavo Arturo Tavares Espaillat era un empresario. Verdad a medias: era un inversionista y un educador — un CEO de los de verdad: un Chief Educational Officer. Fundó APEC en 1964 —su lema lo decía todo: Por un Mundo Mejor— y encabezó en 1988 al grupo que creó EDUCA, cuando el país invertía menos del 1% del PIB en educación. Logró muchísimo; aun así, aquel mundo que quería se quedó a medias.
Hoy
Me encanta estar educando.
Hoy me dedico a ayudar a la gente a ver la educación como lo que es: realización — personal, grupal y de la nación. La educación es el antídoto de la naturaleza bestial que cargamos los humanos — y es lo que nos conecta a Dios.
Por eso, en lo que te pueda ayudar — fabuloso. Aquí lo que más nos gusta es imaginar lo que no ha existido — y salir a ejecutarlo con CRECER. La historia ya no es solo mía: cada persona del equipo llega con su historia y un motivo grande para hacer algo por la educación.
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